Espiritualidad Teresiana

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Ana Ma. Cámara y Josefina Valdés, stj

Todos sabemos que cantar es cuestión de enamorados. Sería interminable la lista si hacemos un recuento de los que han expresado sus sentimientos a través de la música. Nos parece que la guitarra -que tiene alma de mujer- simboliza muy bien la alegría, la presencia de ánimo con la que Teresa de Jesús se enfrentaba a la vida, no solo con serenidad, sino con buen humor, con gozo.

Si tenemos oportunidad de conocer los museos donde se exhiben las reliquias de la Santa, tendremos la sorpresa de encontrarnos con las castañuelas, el tambor, la flauta… y es que Teresa era muy amiga de la fiesta, le gustaba componer canciones, animaba a todos, vivía feliz. No aguantaba caras largas, ni dramas gratuitos; ni la tristeza ni la melancolía tenían cabida en su comunidad, en su ambiente.

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