Espiritualidad Teresiana

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Ana Ma. Cámara y Josefina Valdés, stj

Teresa nos enseña suavemente que no hay cosa tan seria, ni noticia tan dura que no pueda decirse con una sonrisa.

La alegría para la Santa no era trabajada a fuerza. Era un don, un estilo, que ella consideraba fruto del Espíritu, consecuencia se sentirse gratuitamente amada por Jesús.

“No puedo decir lo que se siente cuando el Señor me hace experimentar sus secretos. Es el gozo mayor que podemos vivir, todo lo demás se hace pequeño, basura…Y todos los gozos juntos, no son más que una gotita del que nos está reservado en el Cielo”.

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